El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es uno de esos órganos independientes sobre el papel que se ha convertido en un paradigma del reparto de sillas entre los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE, en connivencia, en este caso, con CiU.

Los cuatro consejeros y el presidente que forman el CSN son nombrados para un mandato de seis años y para su elección es necesario el visto bueno de 3/5 de la comisión de Industria. El balance de resultados por partidos del último reparto es claro: dos para PP, dos para PSOE y uno para CiU. Este juego de sillas es especialmente llamativo en órganos con responsabilidades técnicas muy específicas. En este caso, el CSN es el encargado de “vigilar y controlar las instalaciones nucleares” existentes en España.

Entre los miembros vinculados al PP encontramos a Fernando Castellò Boronat, licenciado en Ciencias Políticas. Fue concejal del PP en Castellón, diputado por esa misma provincia, portavoz del Grupo Popular en las Cortes Valencianas y conseller de Industria del gobierno valenciano. El ministro Moratinos le concedió en 2004 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Le acompaña Fernando Martí Scharfhausen, Ingeniero de Minas, quien además es presidente del CSN. Era secretario de Estado de Energía en el Ministerio de José Manuel Soria hasta que fue propuesto por el PP y nombrado presidente el 21 de diciembre de 2012. Durante más de 12 años había sido vicepresidente de la Comisión Nacional de la Energía y ha desarrollado buena parte de su carrera en empresas como Repsol.

El PSOE también suma dos miembros afines. Una de ellas es Rosario Velasco García, quien fue diputada del PSOE por León. Es licenciada en Medicina y Cirugía y ha participado en diversas comisiones del Congreso relacionadas con la energía. Un caso aún más llamativo es el de Cristina Narbona Ruiz. La que fue ministra de Medio Ambiente durante el gobierno de Zapatero es una activista antinuclear declarada. Es, además, pareja de Josep Borrell, exministro socialista y consejero de Abengoa.

En la carrera por colocar a consejeros afines en el organismo, CiU también tiene su cuota de poder. Antoni Gurguí Ferrer, nombrado el 6 de marzo de 2009, es el consejero más antiguo. Propuesto por el partido catalán, su curriculum incluye numerosos altos cargos durante los gobiernos de Jordi Pujol en la Generalitat.

El reparto de sillones por partidos apenas ha cambiado en los últimos años. Con la llegada del PP al poder, la presidencia pasó a un candidato elegido por los populares, Martí Scharfhausen.

Si bajamos un escalafón en la institución hasta la secretaría general encontramos a María Luisa Rodríguez López, una abogada proveniente del consejo de Telefónica sin conocimientos técnicos conocidos sobre la seguridad nuclear y nombrada por Real Decreto en abril de 2013.