Para Luis Enríquez, presidente de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), el anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), que incluye una compensación a los medios por parte de los agregadores de noticias, es "el paso más importante que ha dado un gobierno en España para la protección de la prensa". Así de rotundo lo afirmó en un comunicado emitido a pocas horas de conocerse el contenido parcial del anteproyecto. Pero, ¿a qué prensa se refería Enríquez? Los asociados de la AEDE deben cumplir dos requisitos: editarse en papel y ser de pago. En todo caso, no hablaba por los miembros de otra organización de prensa, la Asociación Española de Publicaciones Periódicas (AEEPP), que sí incluye a medios gratuitos y online y que ha criticado la reforma propuesta por el Gobierno.

En la asamblea general de la AEDE, cada miembro cuenta con un voto por cada 1.000 ejemplares de difusión de sus publicaciones. La junta directiva está formada por 15 vocales, el director general, el vicepresidente y el presidente. Este último, elegido por mayoría de tres cuartos y para por dos años renovables, es el cargo que ocupa Enríquez, consejero delegado de Vocento que antes había asumido altos cargos en otra empresa asociada, Unidad Editorial.

Entre los vocales de la junta directiva también hay clases. Concretamente, tres. Los vocales tipo I son los miembros elegidos (hasta ocho) por los socios con más de 70 votos, esto es, aquellos con mayor difusión (más de 70.000 ejemplares). En este palco VIP de la AEDE encontramos a los grandes grupos: Vocento, Unidad Editorial, Prisa, Zeta, Prensa Ibérica, Godó, Audiovisual Española 2000 y La Voz de Galicia.

Además del presidente, la representación en AEDE de Vocento (empresa editora de ABC y numerososo medios regionales, como La Verdad, Las Provincias o El Correo, entre otros) se completa con Iñaki Arechabaleta, director general de negocios del conglomerado. Entre los consejeros de Vocento encontramos a Rodrigo Echenique, consejero histórico del Banco Santander; y Claudio Aguirre, primo de Esperanza Aguirre y exconsejero de Bankia.

Otro de los vocales del grupo I es Raúl Cortijo, director de planificación de El Mundo. Cortijo participa en representación de Unidad Editorial, que contó entre sus consejeros hasta abril de 2012 (después de ser nombrado ministro de Economía y Competitividad) con Luis de Guindos. El Grupo Prensa Ibérica, que acoge a decenas de diarios regionales como Información, Diari de Girona o Faro de Vigo, está representado en AEDE por Asunción Valdés, su directora de relaciones externas. Antes, había sido directora general de la Fundación Euroamérica, presidida por el exministro Carlos Solchaga; y, durante diez años, directora de comunicación de la Casa Real.

El Grupo Prisa, por su parte, está representado por Julio Alonso, consejero delegado de AS. El vocal que representa al Grupo Zeta es Enrique Simarro, director general de El Periódico de Catalunya. Por Godó juega Pere G. Guardiola, director general de La Vanguardia. Y el director general de La Razón, Santiago Barreno, lo hace por Audiovisual Española 2000, su empresa editora. Santiago Pérez, gerente de La Voz de Galicia, cierra la lista de vocales del grupo I.

Grupos II y III, un espacio para los pequeños pero matones

En segunda fila se encuentran los socios medianos (entre 20 y 70 votos), que eligen a hasta 5 vocales. En esa tanda encontramos al Grupo Joly, empresa familiar propietaria de nueve cabeceras andaluzas, Diario de Navarra y Grupo Serra. A este grupo pertenece, además, Gregorio Méndez, hijo de Antonio Méndez Pozo, el constructor burgalés propietario de Diario de Burgos y de la empresa adjudicataria del polémico proyecto de reforma de la calle Vitoria, en el barrio de Gamonal, que finalmente fue paralizada tras la presión social.

Méndez Pozo, condenado en los 90 por falsedad documental y estafa, es presidente de la Fundación Silos y la Fundación Atapuerca. Su imperio mediático, a través de Promecal, abarca la RTV de Castilla y León y medios en Castilla La Mancha, entre otros. Además, es presidente de la Cámara de Comercio de Burgos y fue consejero de la entidad gestora del aeropuerto de Ciudad Real, en venta y sin aviones, y el fallido proyecto hotelero Reino Don Quijote. Sus tres hijos han heredado parte de las empresas del padre. Es el caso de Gregorio, consejero delegado de Pomecal y vocal de AEDE.

Los socios de la entidad con menos de 20 votos eligen a hasta tres miembros del último grupo, el III. Allí encontramos a Santiago Sarmiento, gerente del Diario de León; y a Eleuterio Muñoz, el perito que lideró al grupo de empresarios que compró el Diario de Jaén. Aunque su peso es mínimo, este grupo tiene derecho a elegir vicepresidente de la entidad, que en la actualidad es Jaime González Lucas, director general de La Gaceta de Salamanca.

Completa la cabina de mandos de la asociación José Gabriel González Arias, el director general, un hombre con una larga trayectoria en la gestión de medios que empezó como director general del Diario de León, pasó a ser subdirector general de El País y acabó siendo consejero delegado de La Voz de Galicia.

La reforma de la LPI que celebran los socios de AEDE introduce un artículo que argumenta que los editores de medios tienen derecho a recibir una "compensacion irrenunciable" a través de las entidades de gestión por el uso que los agregadores de noticias hacen de sus contenidos, una medida criticada por el resto de medios y páginas como Menéame. Google, por su parte, ha recordado a los editores que aparecer en Google News no es obligatorio.

 

 

 

 

  • Bola extra: el vicepresidente de AEDE y director general de La Gaceta de Salamanca envió un documento al Senado para defender la compatibilidad del escaño del popular José Muñoz Martín con su puesto en el consejo de administración del periódico regional. Tras varias cartas (aquí, una de ellas) al presidente de la comisión de incompatibilidades argumentando que era un puesto "lúdico" similar al de quien vende periódicos en un kiosco, el senador del PP acabó cediendo y dimitió como consejero. Eso sí, unos meses después consiguió colarse de nuevo en las reuniones del consejo de administración como asesor. Dos meses más tarde tuvo que volver a ceder y abandonó el cargo.